Una obra que captura la sutileza del paisaje en su estado más etéreo. Trazos suaves y capas translúcidas se funden en una atmósfera de calma, donde el horizonte se convierte en un susurro casi intangible. Los tonos neutros evocan bruma, distancia y silencio, invitando a contemplar ese instante suspendido en que el día aún no despierta del todo. Una pieza serena, delicada y profunda, ideal para espacios que buscan luz, equilibrio y sofisticación.
Claridad Difusa
Óleo sobre tela con técnica mixta.


































